La pintura en el Renacimiento

Pintura al fresco
Santa María del Carmine - Masaccio

                        Introducción

 

" Renacimiento", palabra con la cual se designa la transformación que experimentó Europa a partir del Quattrocento italiano, también podríamos decir que es el renacimiento de la Antiguedad  grecorromana. Pero hacerlo así sería limitar demasiado la significación de una época excepcional, de la que somos todavía tributarios.

Sin duda los italianos del quattrocento justificaron sus revolucionarias audacias refiriéndose sin cesar a Roma y a Grecia, cuyos modelos invocaban como perfectos, y con cierta humildad decían que se limitaban a copiarlos.

Lo que tuvo lugar en Italia a partir del siglo XV fue mucho más que un retorno a lo antiguo, fue un nacimiento y una encarnación , la del hombre que se estaba haciendo plenamente humano.

Patentiza esto la pintura, restituyéndonos aquel tesoro oculto desde el final del paganismo y censurado por la religión de los doctores y de los papas. La repentina aparición del cuerpo humano es la señal de una nueva modalidad de presencia del hombre en el mundo. Se ha repetido muchas veces que el Renacimiento italiano fue la juventud de Europa.

Hubo un artista joven que fue quien primero supo pintar al hombre en su autentica individualidad real, y que hizo de él un retrato que nunca podremos olvidar. Hablo de Masaccio y de sus frescos en la capilla de los Brancacci, en Santa María del Carmine.

Uno de ellos, sobre todo, es como la representación misma de este nuevo nacimiento, "Adán y Eva"  sus figuras desnudas se yerguen, heroicas, al borde del nuevo reino, el del hombre, en el umbral de una nueva era, la del humanismo. 

Por aquellos mismos años, más al norte, donde todavía no llegaba el fin de la Edad Media, un pintor francés iba representando uno a uno, en los muros de una iglesia, esqueletos con mandíbulas en horribles muecas, mientras en Florencia florecía la primavera de la pintura.

Entre otros sentidos puede verse en tal restitución, el de responder con la idea de la belleza a la idea del pecado.

En Florencia, dos siglos después, Botticelli podrá representar el desnudo femenino en todo su esplendor "El Nacimiento de Venus".

 

 

El Quattrocento

 

Al primer Renacimiento se le llama Quattrocento, porque todos sus artífices vivieron en el siglo XV, durante los años "cuatrocientos". Fue el comienzo de la revolución artística que se conoce con el nombre general de Renacimiento y que establecerá las tradiciones y las normas de la pintura en Europa, hasta mediados del siglo XIX.

Esta época de búsquedas y descubrimientos es la de la gran agitación de ideas y costumbres que sacudió a todo el Occidente y, en especial, a Italia. En ese momento histórico, el libre examen desbanca a la filosofía medieval, el método experimental rompe, en el terreno científico, la autoridad adquirida, y la razón se opone a la fe. Este replanteamiento de las ciencias humanas se esboza a comienzos del siglo XV y se traduce en las iniciativas y las audacias, todavía tímidas, de los pintores, escultores y arquitectos a quienes se dará el nombre de "cuatrocentistas". El carácter un tanto inseguro de sus obras expresará el espíritu de esta época de transición en que las tendencias contradictorias se enfrentan con rudeza, incapaces de armonizar entre sí. Este choque entraña las posibilidades del futuro. Glorifica a la razón humana y la obliga a emprender un nuevo curso que conducirá a la mentalidad moderna.

En los albores del renacimiento podemos ver ante todo, una potente renovación del interés por el arte antiguo, tanto en literatura como en arquitectura, escultura y pintura. Ciertamente, la Antigüedad y sus lecciones habían estado siempre presentes en Italia, núcleo de las concepciones bizantinas y góticas que predominaron en las artes hasta el siglo XV. Pero aquella antigüedad había quedado desmenuzada en el seno de los estilos. Ahora en cambio, los cuatrocentistas van a emprender el inventario de la herencia antigua, en especial el de la Roma pagana, el pasado se pone al servicio del futuro. Como ejemplo Brunelleschi y Donatello en 1407 se convierten en iniciadores del movimiento, al decidir pasar parte de su juventud excavando en las ruinas, el entusiasmo crece en ellos a medida que excavan, que sacan a la luz los antiguos edificios y que copian sus bajorrelieves.

Excavaciones todavía poco importantes, a falta de los poderosos medios que se aplicarán a finales del siglo XVIII, a la exhumación de Herculano y de Pompeya o del foro romano.

Se trata más bien de un acercamiento fraternal entre los artistas del siglo XV y los bajorrelieves mal conservados entre la maleza de los arcos de Tito o de Constantino, y de las columnas Antonina o Trajana. En Florencia se contemplan con una visión nueva, los sarcófagos y la estatua de Venus, que están allí, sin que se sepa muy bien por qué, delante del baptisterio. Es el momento en que nacen las primeras colecciones de antigüedades, por iniciativa de algunos privilegiados, que encargan a sus intendentes acopiar estatuas, monedas y fragmentos poco habituales que les van entregando los campesinos que trabajan sus campos o los obreros que modernizan las ciudades.

La primera consecuencia de este redescubrimiento de las tradiciones antiguas es que vuelve a interesar la naturaleza, ensalzada por los clásicos. Los cuatrocentistas tratan de traducirla en su realidad, rompiendo con la rigidez de los convencionalismos góticos. Se acaba con los fondos de oro, con la falta de movilidad de las figuras y con las ornamentaciones estereotipadas. El estudio de la fisonomía permite a los pintores captar y reproducir las múltiples expresiones del rostro humano; el de la anatomía, dar a los cuerpos sus genuinas proporciones y sus movimientos. Reaparece el desnudo en los cuadros. Los atuendos de imprecisa cronología ceden el puesto a la moda contemporánea. El paisaje artificial y estilizado da paso a la campiña italiana, con su belleza. 

Cuadro al óleo de Caravaggio
Claroscuro-Caravaggio

Brunelleschi, imitado muy pronto, halla otra vez el método griego de trazar correctamente, gracias a la geometría, sobre una superficie lisa, los planos sucesivos, a fin de representar los objetos tal como aparecen a distancia y en una posición determinada. Esta aplicación de las reglas de la perspectiva lineal caracterizará profundamente el arte del Quattrocento, junto con los primeros desarrollos de la técnica del claroscuro.

 

 

En el siglo XV, Italia es un enjambre de estados señoriales o de "repúblicas" de predominio aristocrático. El gran auge del comercio marítimo y de la banca impide que la frecuente repetición de pequeñas guerras infiera grandes daños al desarrollo económico del territorio en su conjunto. Esta prosperidad suscita numerosos mecenazgos de los "promotores del arte". Hay una constante competitividad entre los príncipes, los municipios y los comerciantes ricos, para fomentar las artes y las letras. Los grandes artistas disfrutan de esta situación social para subsistir y para innovar con total libertad.

En Florencia, los Médicis, que son los nobles más poderosos de la ciudad y los principales banqueros de Italia, otorgan apoyo a los artistas innovadores, a la vez que van reuniendo una rica colección de antigüedades. Cosme de Médicis, que tiene agentes de negocios y sucursales en toda Europa y en Oriente Medio, encarga a Brunelleschi la construcción de sus palacios. Y si su nieto Lorenzo conserva el sobrenombre de su abuelo "El Magnífico", es por seguir subvencionando a grandes artistas de la talla de Botticelli o Filippino Lippi y por saber ver el talento en dos jóvenes genios como Leonardo Da Vinci y Miguel Angel

En Roma, los papas no se quedan atrás, Nicolás V encarga a Fra Angélico,  a Gozzoli y a Piero della Francesca que decoren al fresco la basílica Vaticana. Sixto IV da su nombre a la célebre Capilla Sixtina porque se honra al hacer trabajar en ella, entre muchos otros pintores, a Pinturicchio, Perugino, Botticelli, Piero di Cosimo y a Ghirlandaio.

En Rimini los Malatesta son unos déspotas, pero no por eso favorecen menos las artes, Segismundo Malatesta dedica a Isolda, la construcción de un templo, más pagano que cristiano, donde los restos de los humanistas reemplazarán las reliquias de los santos y en el que Piero Della Francesca colabora pintando los signos del zodíaco y otras alegorías.

 

Con todo no hay que olvidar, que como hombres de su tiempo con prejuicios sociales, los mecenas siguen considerando a los artistas como gente inferior a los humanistas y a los letrados. No pueden pasar por alto el hecho de que los pintores y los escultores proceden de la masa de los carentes de titulo y fortuna. Andrea del Castagno y Benozzo Gozzoli son de origen campesino, el padre de Uccello es barbero, el de Filippo Lippi carnicero, los Pollaiuolo son hijos de un pollero, Mantegna de un carpintero, Cosimo Tura de un zapatero. Sabiendo escasamente leer y escribir, salieron de la escuela a los siete u ocho años. Entonces su madre los llevó al taller de un "maestro", donde se encargarían de barrer, encender el fuego y a hacer toda clase de recados a cambio de una enseñanza profesional. Poco a poco se han iniciado en los secretos del oficio, cuyo conocimiento se reservan celosamente los maestros. De aprendices pasaron a oficiales o colaboradores, y tras un periodo de doce años llegan a convertirse en maestros. Ni siquiera cuando llegan a ser maestros cambia su condición social, seguirán siendo artesanos. Aunque la realidad es que no son demasiado vanidosos como autores, son muchas las ocasiones en las que no firman sus cuadros. Sus obras las hacen a menudo en común y no es raro que colaboren en un mismo cuadro una docena de ayudantes, realizando el maestro las partes más difíciles. Aceptan los trabajos más humildes, Botticelli y Gentile Bellini iluminan estandartes de cofradías, Ghirlandaio adorna cestillos, Pollaiuolo fabrica joyas, otros pintan muebles o marcos para cuadros, suelen ser sencillos, Para tener una imagen de como eran los artistas en el  Quattrocento hay que imaginarlos en un pequeño tenducho, viviendo en medio de sus utensilios y rodeados de cubetas y frascos y visten de cualquier manera y comen a deshoras, es por esto que los burgueses los desprecian y para ellos su trabajo sigue siendo una labor manual. Incluso algunos mecenas los tratan casi como a criados y están peor pagados que los poetas, eruditos o los médicos. No es de extrañar que incluso convirtiendose en artistas famosos y alcanzando la gloria, muchos de ellos acaben muriendo en la indigencia. No será hasta el siguiente siglo cuando los nobles y los burgueses les concedan a los pintores y escultores el mismo estatus que a los hombres de letras.

Cuadro al óleo
Autorretrato de Masaccio

                                         Masaccio

Lo mejor de los letrados y los artistas se agrupa de forma natural en Florencia. La ciudad de los ricos mercaderes y de los diplomáticos se convertirá en el centro principal del primer Renacimiento. La escuela florentina de pintura se preocupa sobre todo de los problemas teóricos, la perspectiva y la anatomía. Preocupados principalmente de la precisión y del equilibrio, los florentinos tratarán de expresar la intensidad de la vida espiritual mediante la perfección de la forma y la construcción racional. En cuanto a la precisión es Masaccio quién aparece como el auténtico iniciador. Su originalidad y su concepción junto con sus síntesis de la enseñanza del pasado, tienen un influjo crucial en su época y orientan la posterior evolución del arte europeo. También se convertirá en el primer "artista maldito".

Tommaso di Ser Giovanni di Simone nació en el año 1401, en Castel San Giovanni, cerca de Florencia. Era hijo de un escribano. Su apodo, Masaccio, "el villano" sea probablemente una derivación de la abreviatura de su nombre "Maso" debido a una infancia algo descuidada y distraída, rasgos de una personalidad que le acompañarán a lo largo de su vida, siempre en las nubes pensando únicamente en el arte y olvidando su cuidado personal.

En 1422, Masaccio, aparece inscrito en la Corporación de los "Speziali", constituida sobre todo, por médicos y boticarios, pero a la que tenía que adherirse todos los pintores iniciados en los secretos de las drogas y los polvos. En 1424, entra en la asociación de San Lucas, el gremio de los pintores de Florencia, donde aprende la perspectiva lineal de mano de Brunelleschi. Su maestro de pintura es Masolino da Panicale, uno de los últimos seguidores de Giotto. Los cuadros de Masolino, son de desigual factura, a veces vigorosos, pero con mucha frecuencia bastante flojos.

En 1426,  Masaccio pinta para el Carmen de Pisa, un políptico cuya parte central, una virgen con el niño, es su primera obra maestra, de gran importancia porque ya se ve en ella lo esencial de la revolucionaria aportación de Masaccio a la pintura. Se caracteriza por la observación rigurosa de las leyes de la perspectiva lineal, y llega a crear así un espacio tridimensional. Los huecos y los relieves se ven con nitidez, los planos se suceden sin confusión, la luz ya no es difusa, como en los góticos y, partiendo de un punto preciso, actúa sobre los salientes, proyecta sombras y denota el volumen de las figuras, el rostro de la Virgen, lleno de pensamientos, que se concentran en la mirada que pone sobre el niño, se ha librado de la rigidez del Medievo. 

Una circunstancia feliz le permitirá dar muestra de su talento, su maestro Masolino se ve obligado a abandonar a medias, un encargo muy importante y le pide a él que lo termine. Se trata de la capilla de los Brancacci, en la iglesia de Santa María del Carmine, de Florencia.

El rico mercader Felice Brancacci había encargado a Masolino. en 1424, la decoración de esta capilla con frescos de la vida de san Pedro, pero en 1426, con los trabajos muy avanzados, Masolino tiene que abandonar el proyecto y trasladarse a Hungría. De este modo es Masaccio quien termina la obra. Se le atribuyen con toda seguridad seis frescos, cuatro de ellos especialmente significativos.

"La expulsión de edén", "Cristo ordenando a san Pedro pagar el tributo", "El bautismo de los neófitos" y "san Pedro y san Juan curando a los enfermos y cubriéndolos con su sombra".

Incluso en este momento en el que probablemente esté ejecutando sus obras maestras, Masaccio, sigue sumido en la pobreza, vive en casa de su madre, viuda y pobre, y con su hermano Giovanni, también pintor pero con menos talento. Para salir de esta situación y conseguir encargos más lucrativos, se marcha a Roma en 1428, dejando a medio acabar un último fresco de la capilla Brancacci. Pero su carrera en Roma será corta, al poco tiempo de llegar, con tan solo veintisiete años muere en circunstancias  un tanto confusas.

Serán muchos los grandes maestros, algunos de la talla de Miguel Angel o Rafael, que peregrinarán hasta la capilla de Florencia para estudiar sus frescos y aprender su técnica.

 

Cuadro al óleo
Paolo Uccello

                               Uccello

Uno de los primeros a quienes el ejemplo de Masaccio sirvió para afianzarse en su camino fue este extraño personaje, Paolo di Domo, nacido en 1397. Su apodo de Uccello "pájaro", proviene de su cariño a estos animales, de los que tenía especies raras en una pajarera. Desde los diez años de edad aparece inscrito como "mancebo de taller" en la lista de los aprendices del orfebre Lorenzo Ghiberti. 

Su primer cuadro al óleo data de 1436, un retrato ecuestre del mercenario John Hawkwood, un ingles rebautizado con el nombre de Giovanni Acuto, que mandaba a los mercenarios de Florencia. Uccello se muestra ya aquí en posesión de los recursos que proporciona la perspectiva para crear la ilusión del volumen, esta pintura es una autentica ilusión óptica que produce la impresión de una estatua. Según Vasari, Uccello había dedicado toda su juventud al estudio de la perspectiva, bajo la influencia de Brunelleschi y del matemático Antonio Manetti. 

Posteriormente le encargaron decorar el claustro de San Maniato del Monte, demostró un espíritu de libertad en el empleo de los colores al pintar unos frescos, sobre la vida de los Santos Padres. Sobre 1440 prosigue sus estudios de animales, a los que se dedicará cada vez más, en las dos versiones del San Jorge y el dragón. Poco después, hace un viaje a Padua, en compañia de su amigo Donatello, y allí, sobre un muro de la mansión de los Vitaliani, realiza una serie de figuras que serán admiradas por Mantegna e influirán en la escuela de Padua, unos gigantes en monocromo verde, que por desgracia no han sobrevivido al paso del tiempo.

Tras un periodo de transición, vuelve a Florencia en 1445, y comienza su célebre "Diluvio" en el claustro de Santa María Novella, donde catorce años antes había pintado la "Creación de los animales y del hombre". El "Diluvio", pintado con tierra verde, es obra de un visionario. 

Este fresco se hizo famoso al poco de terminarlo y los pintores de toda Florencia acudían al claustro para admirar la obra de Uccello.

Unos años más tarde se representa a sí mismo, y no duda en ponerse dentro de una alargada tabla, entre sus maestros preferidos: Giotto, Donatello, Manetti, y Brunelleschi. Uccello aparece prematuramente envejecido, con barba blanca. Sin embargo, por aquella época, en plena madurez creadora, pinta una de sus obras principales, " la Batalla de San Romano".

Uccello describe un hecho ocurrido recientemente en su época. En 1432 los Medicis quisieron adornar una sala de su palacio con la representación de tres episodios de una contienda de la que habían salido victoriosos los florentinos contra los sieneses. Uccello llega en esta obra hasta la esencia misma de las formas, sintetizando sus búsquedas con sus logros precedentes. Reducidos a sus equivalencias geométricas, los elementos del cuadro están simplificados y dispuestos rítmicamente.  Las largas lineas rectas de las lanzas forman triángulos que se contraponen a los grandes volúmenes de los caballos. El pintor aborda por primera vez el ámbito de lo fantástico, que pasará a ser una de sus complacencias y hará que pueda ser considerado uno de los precursores del surrealismo pictórico. 

Ucello dedica sus últimos años a la exploración de su mundo interior, muere en 1475, fue un artista solitario, atormentado e ignorado durante mucho tiempo.    

 

 

 

 

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